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Cuentos |
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Caillou Spiele  |
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 Martes, 20. Diciembre 2011 14:47 Host: cassiopeia.cyberghostvpn.com
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GERARDO DEL FIN  |
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POR EL AMOR DE UNA MUJER…
El lapicero de Verónica no dejaba de dibujar figuras totalmente abstractas. En la hoja de la croquera ya no quedaba un solo espacio en blanco. El lapicero danzaba como si tuviera vida propia, avanzaba en círculos, se detenía, avanzaba también líneas rectas, se detenía, en fin, era como si el lápiz buscara incesantemente su destino, o tal vez Verónica buscaba su destino tendida en su cama. Con su lapicero en su mano que no cesaba de rayar, trataba de escribir una idea para luego desarrollarla, pero era tanta la ansiedad y el deseo de hacer una buena obra, que su mente la hacia viajar por un universo de ideas que se esfumaban repentinamente, cuando aparecía otra un tanto más viable y así, pensando, hilvanando y relacionando, poco a poco estaba consiguiendo su objetivo y propósito: Olvidarse de los carretes nocturnos de fin de semana, desprenderse de tanto estudio de la Universidad, y tener algo que contarle a su madre en su quincenal viaje a su ciudad natal.
Dentro de sus geniales ideas, se propuso visitar alguna casa de reposo, y con su guitarra alegrar las tardes con hermosas canciones a los ancianos, pero al dejar de hacer bailar su lapicero en la croquera, pensó detenidamente que tal vez sus amigos no le acompañarían en esa genial idea y la deshecho. Nuevamente al tomar vida en su mano el lapicero, pensó en los perritos vagos que no tienen techo ni comida, pensó que las hembras debían ser esterilizadas para evitar la proliferación canina, era otra genial idea, pero ¿donde los mantendría?, miró la ex blanca hoja de la croquera y no encontró respuesta, la idea nuevamente fue desechada. Repentinamente el lapicero bailarín se soltó de su mano, estaba agotada, casi angustiada por no tener la sabiduría para tomar una decisión. Verónica ya un tanto cansada, se puso de pie y se dirigió a la cocina para prepararse una reconfortante taza de café. Al empezar a saborear su aromático tazón de café, con un particular brillo en sus ojos, pensó y se dijo para sí: -¡Eso es¡, para ella esa idea fue la más genial de todas. Pasaron unos días y se reunió con su grupo de amigos y los invitó a salir en las frías noches, no a carretear, si no a hacer una buena obra, dar café, pan y abrigo a los indigentes de la ciudad, idea que fue aceptada por sus cercanos y de esta manera, con su grupo de amigos, llegó hasta el portal de una tienda, que por las altas horas de la noche estaba cerrada, pero servía de cobijo para un grupo de personas mayores, que vestían harapos y se cubrían con cartones para paliar el frío nocturno.-
Verónica estaba feliz por la obra que iba a realizar con sus amigos, se sentía dichosa, estaba logrando su anhelo de hacer algo en favor de la sociedad. Después de algunos días de dar café a estos desamparados, observó detenidamente a un hombre mayor, que siempre se encontraba solitario sentado en un rincón del portal, su canosa y descuidada barba, sus cabellos relativamente largos que se asomaban por bajo de un gorro de lana, su boca desdentada, sus ojos opacos y su rostro un tanto oxidado, le hacía ver aún más mayor. También observó que los ojos del anciano reflejaban una gran tristeza, y al cruzarse sus miradas, Verónica se sintió como invitada a conversar con él y tras sostener unos breves diálogos, la muchacha notó que el viejo estaba muy enfermo, su voz en todo momento fue acompañada por una incesante toz. Al volver a cruzarse los ojos del hombre con los de ella, el viejo sabiamente comprendió que ella quería saber aún más de él, y sin mediar pregunta alguna, tan solo con la curiosa mirada de la muchacha, le comento con voz baja, luchando para que sus palabras no se vieran empañadas por su crónica toz y a modo de simple confesión, le manifestó su gratitud por su preocupación y por el café, no conforme con ello le narró parte de su vida, le señaló con unas cuantas lagrimas en sus hundidos y descoloridos ojos, que se encontraba en esa condiciones, simplemente por el amor de una mujer. Le narró que hacía varios años se enamoró perdidamente de una hermosa dama, sin nombrar ni buscar culpables y sólo por caprichos de la vida, le manifestó que la perdió para siempre, y con ello perdió sus deseos de vivir, refugiándose en unas copas de alcohol, renunciando a todo su entorno social, eligiendo vivir el resto de su vida oculto en los suburbios de la ciudad, con los hermosos recuerdos de la mujer que aún amaba. También le comentó que guardaba celosamente entre sus ropas un retrato de la mujer causante de su desdicha. Verónica escuchando tristemente la pena de amor del caballero y con la curiosidad de conocer la imagen de la mujer protagonista de esta historia de amor, solicitó a su interlocutor le exhibiera la fotografía del gran amor que le cambió el rumbo de la vida al pobre viejo. Con el retrato en sus manos que iluminó con una pequeña linterna y buscando las palabras exactas para decírselas, a modo de consuelo al desdichado enamorado, y al observar detenidamente la imagen del cuadro, la curiosa muchacha quedó totalmente enmudecida, una angustia y un nudo en su garganta le impidieron pronunciar palabra alguna, sus hermosos ojos poco a poco se humedecieron de lagrimas que luego estallaron en una gran llanto, reacción que desencadenó en un fuerte abrazo hacia el viejo, de la boca de la muchacha, unas angustiadas y entrecortadas palabras se dejaron escuchar : - Esa fotografía es de mi madre….
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GERARDO DEL FIN  |
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¡MI HIJO SE ENAMORO DE UNA MANIQUI!
Como todos los días el joven estudiante después de su jornada escolar se dirigía a la Boutique la Galería Comercial, sacaba un pañuelo desde el bolsillo de su pantalón y suavemente sacudía el escaño de madera ubicado en el lugar, tranquilamente se sentaba y sus ojos color café recorrían la vitrina de la Boutique hasta detenerse fijamente para observar a una fina mujer de melena rubia, ojos grandes color verde esmeralda y de dulce mirada que se encontraban con los ojos del muchacho, una leve sonrisa angelical, como si también se alegrara de la presencia de su admirador, su vestido largo de terciopelo azul, le dejaba ver parte de su pierna, y con ello una gran elegancia, también la bella dama portaba guantes blancos que cubrían casi todo su antebrazo, en la parte superior del vestido, un prendedor resplandeciente y en una de sus manos un elegante sobre de cuero que combinaba con su atuendo.
El muchacho la observaba detenidamente, le daba la impresión que esos ojos verdes esmeralda de dulce mirada le decían mil cosas, que la rescatara de ese lugar y se la llevara a un paraíso existente solamente en sus pensamientos, o que la tomara en sus brazos y se dejaran llevar por la brisa del aire romántico elevándose ambos tomados de la manos hasta las nubes y desde ahí buscar una isla para ellos y perpetuar su amor, o tal vez, simplemente cabalgar juntos por una llanura desértica y sentir en sus rostros finos aromas de hierbas provenientes de algún oasis que les esperaba, él joven enamorado en voz baja murmuraba y pensaba para sí, que pronto la rescataría de ese lugar y la llevaría consigo a su propio paraíso que era su casa y tendrían una vida muy feliz.
Pasaron varias semanas y sus sueños y rutina de cada día, alimentaban aún más su corazón con la esperanza de tener a su amada para siempre a su lado y día tras día soñaba nuevas aventuras con ella, hasta que en una nueva jornada mientras estaba sentado en el escaño, soñando con su hermosa mujer donde ambos se encontraban tendidos en un verde prado, observando el deambular mágico de las nubes que formaban hermosas figuras de blanca espuma que se perdían tras las soleadas montañas y en forma repentina como un cruel castigo que sin previo aviso les fue preparado, las blancas nubes de sus sueños, bruscamente se tiñeran de negro y oscurecieron todo su entorno, formando grotescas y horribles figuras que se burlaban de la pareja enamorada, emanando desde lo alto una terrible lluvia, acompañada de fuertes gritos como si chocaran carretas cargadas con piedras, desencadenándose una gran tormenta con truenos y relámpagos, derrumbándose las grises montañas conjuntamente con su vida, y tras un pestañeo que le hizo volver a la realidad, observó con la amargura de un ser enamorado al ver alejarse a su gran amor, como una empleada de la tienda retiraba el vestuario de su amada y dejaba su hermoso cuerpo desnudo, con un nudo en garganta sin una explicación observó como la figura perfecta de mujer, poco a poco era descuartizada, quedando sus extremidades en una caja de cartón, que para él era un ataúd…le pareció que la mirada dulce de su amor le pedía socorro a gritos y no podía hacer nada para remediarlo, el amor de sus sueños agonizaba y con ello, la muerte se hizo presente en su corazón, con los ojos desorbitados y con el alma llena de angustias, se acercó al vidrio de la vitrina el que se humedeció con sus lagrimas, las empleada con susto le exigió que se retirara y el muchacho totalmente destruido y lleno de tristeza abandonó el lugar.-
En casa el joven muchacho se sentía derrumbado, totalmente deshecho, no se resignaba a aceptar el hecho de haber perdido a su único amor, tendido en su lecho decúbito abdominal, empapó las ropas de su cama con lagrimas que provenían desde los mas intimo de su alma, no comprendía, como era posible que le castigaran de tal forma, si lo único que había hecho era enamorarse con toda su alma de una mujer tremendamente extraordinaria.-
La madre del joven enamorado, que ignoraba todo lo ocurrido y pensando que no era normal la actitud de este, trató de obtener alguna respuesta del mal que le aquejaba, no obstante como madre sabía que eran penas del corazón y debía hablar con la culpable de las angustias de su hijo, y después de insistir constantemente, aplicando todo tipo de sicología o sabiduría propias de las madres para con los hijos, éste entre sollozos le confesó que la mujer que tanto amaba y por la que tanto sufría, se encontraba en una Boutique de una galería comercial, la describió como la mujer más bella del mundo, cabello rubio, ojos verdes esmeralda y de mirada dulce, que vestía un vestido azul con guantes blancos, una elegante cartera y un hermoso prendedor…La mujer angustiada y con el afán de encontrar a causante de las angustias de su hijo, recorrió la mayoría de las Boutiques de las galerías, y una por una buscó entre las empleadas, sin lograr ubicar a la mujer de las señas y descripciones que había dado su hijo, ya cuando estaba a punto de darse por vencida y casi tan derrumbada como su hijo, llegó hasta el lugar preciso, habló con las dependientes y por las descripciones que otorgó, las empleadas se miraron entre si, y recordaron la actitud del joven el día en que renovaron la decoración de la vitrina y una de ellas le susurró a la desesperada mujer: “De acuerdo a la niña que usted busca, ella es la única que reúne esas características”, y le señaló una caja de cartón, donde sobresalía un torso desnudo y una hermosa cabeza femenina con melena rubia, la madre fuera de si, exclamó: ¡Mi hijo se enamoró de una maniquí¡.-
Después de una larga y extraña conversación la desesperada y angustiada madre convenció a la dueña de la Boutique, y trasladó la maniquí hasta su hogar, la armó cuidadosamente, cepillo su cabello, la vistió con el fino vestido de terciopelo azul, el prendedor en la parte superior, los guantes blancos y la fina cartera y aprovechando que su desdichado hijo se encontraba dormido, silenciosamente la dejó en la habitación, cerró la puerta y rogó a Dios para que éste sanara de esa pena de amor. La mujer sentada a un costado de la puerta esperaba pacientemente la reacción de su hijo para cuando despertara, no cabía en el asombro de la situación de este, pero mayor fue el asombro de la ella al escuchar una voz celestial proveniente de la habitación que decía: “El amor entre nosotros no puede ser, pertenezco a otro mundo, debes conocer a otras muchachas, gracias por darme todo ese amor, siempre te recordaré”. la madre sin bacilar ingresó a la habitación, la que se encontraba con una extraña y mágica iluminación, recorrió con su mirada y observó que elegante maniquí no se encontraba en el lugar, dirigió su mirada a su hijo y lo observó feliz, su semblante había cambiado y éste lleno de gozo le enseñó el prendedor de su amada, donde en una inscripción se leía: “Nunca te olvidaré”
su admiradora:
señor Geraldo Del Fin no me canso de leer sus cuentos me encantaria dormirme todas las noches escuchando una historia de sus labios, hasta siempre
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GERARDO DEL FIN  |
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SOLEDAD DE UN ANCIANO
El anciano tendido en su lecho, demostrada sus años como si el paso de estos quedaran enmarcados en su rostro, se sentía relativamente solo y muy enfermo, en realidad desde el fallecimiento de su esposa experimentaba esa sensación, pensaba y creía no tener motivos para seguir adelante con su vida, sentía la soledad como su actual compañera y esta soledad poco grata le hacía recordar constantemente a su mujer, con quien compartió largos años de su existencia, hasta que la muerte sin una pizca de misericordia la arrebató de su lado y los separó para siempre, recordando los momentos en que se juraron amor eterno ante Dios en un altar de una lejana Iglesia y de la que ya no recordaba su nombre.-
Con su mujer fueron padres de dos hijos, los cuales últimamente lo visitaban en forma esporádica, y en ocasiones muy a lo lejos. El viejo no les quería ocasionar mayores molestias, comprendía que ellos tenían su vida formada y se resignaba a convivir con esa ingrata soledad; recordaba en cada momento la felicidad que sintió y que compartió por años con su amada e hijos, recordaba con nostalgia como los fue preparando con su esposa, para que ellos supieran enfrentar el camino y los desafíos de la vida y triunfaran en este mundo y pese a todas las amarguras que estaban colmando su corazón y su alma, por la ingratitud de estos y a los que no le guardaba ningún tipo de rencor, porque entendía las prioridades de cada cual y se sentía orgulloso y muy satisfecho del resultado por la misión cumplida en favor de ellos.--
Meditando en su lecho como analizando su vida y recorriendo con su mirada lo retratos fotográficos de la familia y los finos muebles que nunca quiso abandonar, percibiendo lo solitario y triste que últimamente estaba su habitación, comprendió dentro de toda la angustia y amargura, que necesitaba tener los cuidados de alguien, y la única forma era recurrir a una Casa de Reposo, para vivir dignamente los días que le quedaban, pensando además que así podría compartir con otras personas de sus mismas condiciones y obtener la distracción necesaria para salir del tormento que le acompañaba desde la muerte de su esposa, aunque le significara renunciar a sus bienes y a los recuerdos de toda su existencia.
La habitación semi-oscura que se encontraba iluminada, tan sólo por un haz de un luz que entraba por entre las cortinas blancas bordadas por su difunta esposa, y desde su lecho observó con sus ojos celestes descoloridos por el paso del tiempo y enfermedades, como llegó su vecina, la única que comúnmente le tendía una mano y observó como la mirada lastimera de ella se clavaba en su ojos, sintió de su palma una caricia en rostro, observó además que los ojos de ella dejaron caer unas lagrimas y sin musitarle una sola palabra, comprendió que de su existencia no era mucho lo que quedaba y que ya llegaba a su fin, que por fin esa maldita soledad que le acompañó estos últimos años se extinguiría, al igual que su vida y eso en cierta forma le daba algo resignación y tranquilidad.
Sus angustias y amarguras poco a poco se estaban desvaneciendo, y sintió en esos momentos otras ansias y deseos, ¡eran ansias de vivir!, pero al ver en el umbral de su dormitorio a la mujer que le cautivó desde el primer momento que le conoció y que después paso a ser su esposa y que se encontraba feliz vistiendo esa tenida celeste con blanco que le había regalado para una lejana navidad y que también vistió el día que partió de su lado, sin pronunciar palabra, dejando de lado esas ansias y deseos de vivir, una felicidad inmensa se reflejó en sus rostro y se levantó lentamente de su lecho, alzó su mano para despedirse de su vecina y amiga, dirigió su mirada hacia los retratos familiares, observó a su feliz mujer y con un guiño entrelazó sus dedos con los de su amada y caminó junto a ella hacia la eternidad.-
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Too many compliments too little space, tnakhs!
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GERARDO DEL FIN  |
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EL GATO SIN OREJA
El hombre siempre necesitó la compañía de los animales, del caballo, del asno, del buey y muy especialmente del perro, pero no siempre por simple cariño, sino que para explotarlos, para hacerlos trabajar en diferentes faenas, donde los brutos las efectúan las tareas sin reclamos ni malas caras, solo el semblante de la resignación y la demostración de lealtad incondicional hacia el amo, pero al único ser de esta tierra, que el hombre nunca ha podido dominar para hacerlo trabajar es al felino llamado “gato”, inclusive a sus hermanos mayores como el león, el tigre o la pantera, los hacen trabajar en circos, (yo aún no veo un gato en un circo). Este astuto animal, sabe como llegar a ocupar un espacio en una casa, le basta con soportar unos tirones de cola de un niño, para que sus padres lo consientan y se acepten de mascota en la casa, quedando asegurado de por vida con un buen techo y una buena comida.
El gato si roba un trozo de carne lo castigan con una simple y delicada palmada, si hace lo mismo el perro de la casa, lo muelen a palos; si el amo anda malhumorado se desquita con un puntapié con su fiel guardián y éste lo mira humildemente como diciéndole: “Si maltratarme injustamente te hace feliz, lo acepto sin reproches”, en cambio el gato huye hasta que se calmen las aguas, no está dispuesto a aceptar un maltrato justo…o injusto…,ahora paso a narrar el cuento de “El Gato sin Orejas” :
Érase una vez un gato muy astuto que recorría la totalidad de los tejados del pueblo, el tono de su pelaje era negro y en las noches era de un azul brilloso intenso, sus ojos amarillos impresionaban en la oscuridad, y su tamaño relativamente grande, espantaba a cualquiera que por las noches lo viera saltar de un techo a otro, era cauteloso, calculador, no daba un salto sin antes hacer acopio de su fuerza, y tenía una particularidad muy especial, le faltaba una oreja.
Cierto día y hacía mucho tiempo, sin saber como, se encontró en medio de un callejón se encontró con una jauría de perros, recordando a uno inmenso, cruel y callejero perro, de mirada grotesca, grandes colmillos afilados y hocico babeante que sin piedad mordió su cuello, cuerpo y cabeza, logrando salir felizmente con vida de esa zurra, con heridas en todo su cuerpo y con la pérdida total de unas seis vidas de sus existencia gatuna y lo peor, sin su oreja derecha, pero sabía que algún día ese cruel perro pagaría su deuda.-
En el día este animalito dormía placidamente bajo los rayos solares en los techos de las casas, sentía una inmensa tranquilidad en esos lugares, recordaba la pérdida de su oreja y le daba temor encontrarse con ese cruel perro, en las mañanas buscaba su desayuno y después con sus manitas se aseaba su hocico, su cara y su pelaje azabache, peinaba sus blancos bigotes y miraba ocasionalmente hacia el horizonte, observaba como otros gatos dormían en el marco de una ventana, en un sillón, en una cama o simplemente en el patio de una casa, sin ellos saber las peripecias que nuestro gato pasaba para obtener su comida, pero no se desanimaba ni le causaba envidia, era su destino y lo aceptaba, aparentaba ser un animal muy feliz, pese de no tener casa donde vivir, hasta que un día se propuso tener un hogar, pensó que ya estaba viejo y cansado de luchar por el sustento diario.-
La gente lo conocía como el Gato sin Oreja y el único que lo odiaba era don Anselmo, dueño de la única carnicería del pueblo, el cual vivía en soledad, preocupándose solamente de su negocio y del maldito gato, (como él le decía), pues éste siempre se las arreglaba a robarle un buen trozo de carne.
Un día la gota sobrepasó el vaso. Era de mañana, y don Anselmo abría las cortinas de su carnicería, cuando raudamente entró el Gato sin Oreja al interior, de un zarpazo robó un trozo de carne y salió velozmente con su bocado en el hocico sin que éste pudiera evitarlo, los ojos del carnicero enrojecieron y lleno de ira y cólera, lanzó una pedrada hacia el animal sin alcanzarlo.
Decidido don Anselmo a poner fin a la existencia del travieso y hambriento gato, solicitó los servicios de una empresa para Control de Plagas, los que llegaron a su hogar y se retiraron rápidamente, pues controlaban ratas.-
Más tarde don Anselmo insistió con otra empresa para Control de Plagas, los que llegaron a su hogar y se retiraron rápidamente, pues controlaban termitas.--
Por tercera vez don Anselmo insistió con otra empresa para Control de Plagas, los que llegaron y se retiraron rápidamente, pues controlaban palomas
Después de esos fallidos intentos, don Anselmo optó por hacerse justicia por si mismo, consiguió veneno como para matar un elefante, empapó un trozo de carne con ese brebaje y lo dejó fuera de su carnicería, el Gato sin Oreja, que observaba a don Anselmo, esperó que éste se retirara, se acercó sigilosamente y prácticamente sin dificultad, olió la apetitosa carne, pensó y se dijo para sí:
-“Que, extraño, ¿Querrá domesticarme?, necesito una casa para vivir, pero no me dejaré dominar ni domesticar. Todo esto es muy extraño. Tal vez otro día acepte su oferta”, y se retiró tranquilamente del lugar.
Al día siguiente el cruel canino y enemigo del Gato sin Oreja, fue encontrado muerto junto a otros perros a un costado de la carnicería, y nuestro gato se paseó por entre ellos sin temor, miró a don Anselmo con sus ojos amarillos y se acercó continuando su paseo entre las piernas de quien vengara la paliza y pérdida de su oreja, por fin el felino podría recorrer tranquilamente el pueblo, sin necesidad de ocultarse en los techos. pero Don Anselmo que a toda costa quería terminar con la vida de ese gato y que en ese momento no atinó a nada pues aun estaba estupefacto por lo ocurrido y en su desesperación por deshacerse del Gato sin Oreja, trató de idear en su mente la forma eliminarlo, pero recordando la señal de gratitud del gato en sus piernas y a través de la voz de su conciencia, sabiamente entendió que nadie se atrevería a sacrificar un gato, y optó por cambiar de estrategia; decidió adoptarlo y mantenerlo en su casa como mascota, y alimentándolo adecuadamente éste no le robaría, además se preocuparía de los roedores y lo más importante, le haría compañía en su soledad… y llegó a la conclusión que esa fue su mejor decisión, de esa manera el Gato sin Oreja, domesticó a su amo, y aseguró su porvenir hasta el fin de sus días. Colorín colorado este cuento ha terminado…
SUYA, POR SIEMPRE:
HE LEIDO SU CUENTO Y LO ENCONTRE MARAVILOSO USTED TIENE LA CAPACIDAD DE UNIR UNAS CUANTAS FRASES Y CREAR UNA TREMENDA HISTORIA DEBE SER MUY AFOTUNADA LA MUJER QUE LO TIENE A SU LADO, ESPERO QUE CUANDO LEA MI HISTORIA LE GUSTE TAMBIEN, HASTA SIEMPRE...
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OWFiGYjQW:
I told my grandomther how you helped. She said, “bake them a cake!”
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You're the greaetst! JMHO
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 Domingo, 30. Octubre 2011 18:59 Host: pc-76-93-47-190.cm.vtr.net
LAZARILLO PARA UN LAZARILLO
Habían pasado ya varios años desde que el cachorro Lazarillo, llegó a la casa de José Rubio, un anciano jubilado del Poder Judicial y quien por una enfermedad repentina perdió la visión total de su vista. En torno a ese drama, llegó a su casa el fiel Barry Von Hansen Ritcher, un perro de raza Pastor Alemán, entrenado especialmente como Lazarillo para guiar a ciegos y de esta manera, los ojos del can, durante años fueron los ojos del anciano
Los once años no pasaron en vano para el fiel guardián, así como Don José Rubio perdió la visión por una enfermedad, Barry la estaba perdiendo por el paso de los años, pero él siempre leal a su amo, no podía fallarle en sus diarias salidas, de igual forma debía guiarlo hasta la plaza, después debía guiarlo a conversar un rato con doña Julieta, dueña del café, donde además compartía con grandes amigos sus antiguas vivencias, o en horas de la noche guiarlo simplemente para caminar y sentir el aire fresco del ocaso y purificar sus pulmones.
Poco a poco el anciano hombre se fue enterando por bocas de sus amistades, que Barry debía descansar, ya habían pasado varios años y al pobre animal se le notaba que estaba perdiendo su visión, pero el perro siempre leal, hacía un esfuerzo inmenso para cumplir con su labor y actuaba prácticamente por instinto y olfato, sabía de memoria la ruta y ruidos circundantes, en las esquinas donde existían semáforos, ya el destello de la posición de las luces no eran las que le indicaba cuando cruzar, si no, era el ruido de los vehículos cuando estos se detenían y reiniciaban su marcha.
Don José no aceptaba la idea de perder a su viejo y confidente compañero, hasta que una helada tarde, donde ambos seres debidamente arropados para paliar el frío, y en el que el amo confiaba “ciegamente” en su Lazarillo y el Lazarillo confiaba “ciegamente” en su instinto y olfato, cayeron a las aguas del río y después de una incesante lucha con la muerte en la frías aguas, lograron vencer al salvaje cauce y alcanzaron un tronco de un viejo árbol que los acercó a la orilla del riachuelo.
Ambos seres con sus ropas empapadas por fin llegaron a casa; el anciano sin musitar palabra alguna, quitó las ropas de ambos y el perro sin esperar su ración de comida, por su error cometido, se ocultó en su cojín culpándose de esa imprudencia que les pudo costar la vida y pasó la noche gimiendo unos suaves aullidos lastimeros.-
Al siguiente día Don José Rubio se levantó con una sola idea en la cabeza, necesitaba una solución, y así ya habían pasado dos días desde que él y su fiel Barry no salían a hacer su habitual rutina de paseo, ambos permanecían inmóviles frente a la ventana, se dejaban acariciar por los rayos solares de la mañana, que se reflejaban en los oscuros lentes del hombre y ambos sentían el fresco aire en sus narices y sus pensamientos vagaban en la noche que cayeron al cauce del río, hasta que el llamado de una persona distrajo la atención de ambos, un joven muchacho acompañado de un joven perro Labrador, le preguntó si se trataba de la persona que quería un Lazarillo, pues su perro era el mejor, Don José Rubio sonrío e hizo unas señas para que el hombre subiera con su can, Barry que olió la presencia del perro, comprendió que su misión había terminado, pronto llegaría el veterinario y lo mas probable, lo haría “dormir”, se resignaba su suerte, después de todo ya había vivido lo suficiente, estaba cansado y ciego, su edad era la similar a su amo en relación a los años de perro a humano y esperó echado en su cojín su hora fatal.
Don José Rubio que empezaba a hacer amistad con su nuevo Lazarillo, instaló un nuevo arné en su lomo, dio ciertas ordenes que el perro acató sin mayor problema, en esos instantes llegó el veterinario, quien ingresó a esa Sala donde permanecía Barry con su mirada sin visión, pero con una gran tristeza y el hocico apoyado en el suave cojín, esperando a su verdugo, Don José señaló con su dedo el lugar donde podía encontrar a su otrora mascota y le dijo:
-“El enfermo es él, esta viejo y ciego, ambos caímos a un río…al parecer tiene sinusitis… por favor doctor sane a mi fiel compañero, y este cachorro es el lazarillo para mi lazarillo, y sus ojos serán los nuestros….
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LAS FIESTAS SON CON SOMBRERO
FALTABAN POCOS MINUTOS PARA LAS SIETE DE LA TARDE Y AUN NO SE PRESENTABA ANTE LOS OJOS DE HUGO SU NUEVA CONQUISTA, SITUACION QUE NO LO MANTENIA NERVIOSO NI PREOCUPADO, ESTABA ACOSTUMBRADO A CONOCER NUEVAS “HEMBRAS”, COMO LAS LLAMABA COMUNMENTE, SIEMPRE DECIA: ” TODO CUERPO EXTRAÑO ES BUENO” ,Y ESTE CUERPO QUE ESPERABA ERA ESPECTACULAR, COMO SACADO DE UNA REVISTA DE MODAS O TRIPLE X, ERA FORMIDABLEMENTE BELLA, TAN HERMOSA COMO UNA DIOSA, NO COMO SU ULTIMA ADQUISICION, QUE ERA UNA MUJER COMUN Y CORRIENTE, SENCILLA, DE UNA HERMOSURA QUE NO CAUSABA ENVIDIAS ENTRE SERES DE SU MISMO SEXO.
EL CUERPO DE MUJER QUE HUGO ESPERABA, FUE CONOCIDO POR ESTE EN UNO DE ESOS TANTOS “CARRETES” DE FIN DE SEMANA, QUE SE ADUEÑADA DE SU EXISTENCIA, DONDE SU PIEL DE OVEJA DE CORRAL DE OFICINA, SE TRANSFORBA EN UN LOBO DEL BOSQUE DE LAS DISCOTHEQUES Y PUBS, Y SIN BIEN ES CIERTO, ERA APUESTO, ATLETICO, OJOS CLAROS, PIEL MORENA, ALTO, DE GRAN SIMPATIA, SIN ENVIDIARLE NADA AL MEJOR DE LOS MODELOS DE TV., O ARTISTA DE CINE. Y CONOCEDOR DE TAMAÑAS VIRTUDES, NO HACIA MUCHO ESFUERZO PARA QUE JOVENCITAS “BABOSEARAN” Y SE PELEARAN POR EL, DISPUESTAS A HACER CUALQUIER COSA PARA CONQUISTAR SU CORAZON, PERO EL TENIA LAS IDEAS BIEN CLARAS, DESPUES DE POSEERLAS, LAS DEJABA COMO CUALQUIER COSA, SIN IMPORTARLE SI DAÑABA ALGUN CORAZON O SI ESTAS DESPUES LO ODIARAN… TOTAL SIEMPRE HABIA OTRO “CUERPO EXTRAÑO” DE MUJER DISPUESTO A RENDIRSE A SUS PIES..
HUGO SENTADO EN LA MESA DEL BAR DONDE HABIA CORCERTADO ESA CITA CON LA MUJER DE CUERPO PERFECTO, HOJEABA UN INFORMATIVO, PARA ILUSTRARSE DE LAS DIRECCIONES DE MOTELES, RESIDENCIALES U HOTELES, Y ASI LLEGAR RAPIDAMENTE A UNO DE ELLOS, ASI PODRIA EVITAR QUE ESA “HEMBRA” LLEGASE A ARREPENTIRSE DE COMPARTIR CON EL, EL FUEGO APASIONADO DEL ARTE DE AMAR..
HUGO AUN MANTENIA IMAGENES EN SU RETINA DEL DIA QUE CONOCIO A ESA HEMBRA Y PESE QUE NUNCA SUPO LO QUE ES AMAR A UNA MUJER CON EL CORAZON, ALGO LE DECIA QUE ELLA TENIA ALGO ESPECIAL, SU ESCULTURAL FIGURA VESTIDA CON ROPAS Y CALZADO DE MARCA, ANILLOS CON PIEDRAS PRECIOSAS EN SUS DEDOS, UÑAS DEMASIADO BIEN ARREGLADAS, UNA MIRADA VERDOSA CAUTIVANTE, HABIAN DEJADO AL HOMBRE OVEJA/LOBO HIPNOTIZADO, SU GRAN PERSONALIDAD, SIMPATIA, CARISMA Y ANGEL, HIZO RECORDAR A NUESTRO GALAN, QUE SUS AMIGOS LE HICIERON SABER QUE ERA “COMO DEMASIADA MUJER” PARA EL, QUE LA EVITARAY QUE NO LE CONVENIA, PERO CON SU TIPICA SONRISA SARCASTICA, PENSO Y LLEGO A LA CONCLUSION QUE ERA TAN SOLO ENVIDIA Y SU AFAN DE GALAN CONQUISTADOR, NO LE IMPIDIO APLICAR SUS DONES DE DON JUAN Y AQUEL PUB, TESTIGOS DE INNUMERABLES CONQUISTAS, FUE NUEVAMENTE TESTIGO DE ESTA NUEVA Y ULTIMA “ADQUISICION”.-
LO QUE HUGO NUNCA SUPO, FUE QUE A VECES LAS GRACIAS DE VARONES CONQUISTADORES, TRASPASAN FRONTERAS Y ESA MUEJR DE CUERPO ESCULTURAL, LLEGO AL LUGAR EXCLUSIVAMENTE EN BUSCA DE HUGO, PUES DE LABIOS DE UNA DONCELLA SE ENTERO , QUE ESTE DON JUAN CALIFA, HABIA HECHO SUFRIR A VARIAS JOVENCITAS, DONDE LAS HERIDAS MUCHAS VECES CUESTAN LAGRIMAS DE SANGRE Y PARA CICATRIZAR SE NECESITA EL REMEDIO DEL OLVIDO, QUE REQUIERE MUCHO TIEMPO, JOVENCITAS A QUIENES MUCHAS VECES DESPOJO DE ESA INOCENCIA JUVENIL, APROVECHANDO PARA ELLO SUS DOTES SEDUCTORAS, Y ESTA VENGATIVA BELDAD DECIDIO CONOCER A ESE SEMENTAL NARCISISTA, QUE HACIA SENTIR MUJERES DE DIFERENTES EDADES Y TIPOS EN EL PARAISO Y DESPUES LAS PISOTEABA Y DESACREDITADA CON SU JACTANCIA DE HABERLAS TENIDO, SINTIENDOSE CON ELLO MAS “MACHO” QUE TODOS LOS MACHOS EN SU GRUPO DE AMISTADES.
A LAS SIETE DE LA TARDE HUGO VIO LLEGAR PUNTUALMENTE A SU MUSA ESCULTURAL, VISTIENDO UNA TENIDA COLOR ROJO COMO SUS LABIOS, UNAS BOTAS NEGRAS Y UNA BLUSA BLANCA CON AMPLIO ESCOTE, QUE HICIERON NOTAR LA HERMOSA FIGURA DE SUS PECHOS, ESTE OBSERVO A LA BELLA MUJER Y PENSO PARA SI CON SU TIPICA SONRISA SARCASTICA EN SUS LABIOS: “ SIN TETAS NO HAY PARAISO”.
SIN PROMEDIAR MAYORES PALABRAS Y COMO SI AMBOS SUPIERAN Y SIN UN PREVIO PROGRAMA O LIBRETO, SE DIRIGIERON A UN EXTRAÑO MOTEL QUE HUGO FRECUENTABA COMUNMENTE, LUGAR DONDE ESTE A ESA HERMOSA DIOSA, ENVIDIA DE TANTAS MUJERES, HIZO SUYA, SINTIENDOSE CON SU EGO EN LAS NUBES, YA QUE DE TODAS SUS CONQUISTAS, COMPARANDOLAS CON OTRAS “HEMBRAS”, ESTA ERA LA MEJOR Y ESTABA RENDIDA A SUS PIES, CREYENDOLA DISPUESTA A COMPLACERLE PARA CUANDO QUISIERA “OCUPARLA” Y SACIAR SUS INSTINTOS CARNALES HASTA QUE LE ABURRIERA…
PASARON LOS DIAS Y HUGO EXPERIMENTO DOS EXTRAÑAS SENSACIONES, UNA EN SU CORAZON Y ALMA QUE NO LE QUITABAN LA IMAGEN DE ESA MUJER DE SU MENTE Y YA SUFRIA POR NO VERLA Y OTRA SENSACION EXTRAÑA EN ESE ORGANO QUE TANTO PLACER LE CAUSO CON LAS FEMINAS QUE COMPARTIERON CON EL, EN TANTOS NIDOS DE AMOR. Y QUE NI SIQUIERA LAS RECORDABA.
EL CORAZON Y LA MENTE DE HUGO SIGUIERON INUNDALE CON LA IMAGEN BELLA DE VENGATIVA “HEMBRA”, SU CORAZON DESTROZADO SUFRE POR NO VERLA, Y PESE DE HARBERLE CONTAGIADO UNA ENFERMEDAD VENEREA QUE POR VERGÜENZA OCULTO, LA AMA LOCA Y DESESPERADAMENTE, PERO SU ENFERMEDAD SE FUE AGRAVANDO CADA DIA MAS Y MAS, Y SE DECIDIO IR EN BUSCA DE UN DOCTOR EXPERTO EN ENFERMEDADES POR TRANSMISION SEXUAL,Y QUIEN AL VERLO Y DESPUES DE VARIOS EXAMENES, LE DIJO : “TE SALVASTE, LO QUE PUDO SER UNA ENFERMEDAD DE TRANSMISION SEXUAL GRAVISIMA COMO EL SIDA, SOLO SE TRATA DE UNA SIFILIS TRATABLE,… RECUERDA A MODO DE CONSEJO… HOY EN DIA TODAS LAS FIESTAS SON CON SOMBRERO.”, Y HUGO QUE APRENDIO LA LECCION Y BAJANDO SU VISTA HUMILDEMENTE REPLICO: “Y CON AMOR DOCTOR, CON AMOR”.-
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Simón Reyes  |
| simom.reyes@live.cl |
Dirección: Suecia
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Entró casi en puntillas en la habitación. Lo primero que hizo fue dirigir su mirada hacia el lugar donde dormía su tio. Mientras le observaba, extendió cuidadosamente su mano hacia el pequeño bulto que descansaba en aquel roñoso dispensario. En un movimiento casi mecánico, sin dejar de observar aquella figura, recogió su medicina diaria. Eran aquellas tabletas, el eslabón que la unía a su tio y a este mundo, las que estaba condenada a consumir mientras viviera, o mientras quisiera seguir viviendo. Dio media vuelta y se dispuso a salir de alli lo más sigilosamente posible. Una vez fuera de la habitación se quedó tras la puerta escuchando atentamente con todos sus sentidos puestos en algún signo de reacción desde el otro lado… nada. Entonces fue que ese agudo y constante dolor que invadía toda su zona izquierda, le recordó que debía medicarse, medicina que según la estricta recomendación del doctor del pueblo, debió haber consumido algunas horas antes. Pero la mala noche de su tio, con ese ataque inusual de asma, le obligó a postergar su propia medicación, ahora lo haria.
Si Rosalía se hubiese detenido un momento frente a su tio, si le hubiera apenas rozado con sus manos, habría descubierto aquel frio que emanaba de ese cuerpo, habría descubierto aquella placidez con la que aquel rostro sereno y patriarcal, vuelto hacia la pared, miraba hacia un punto infinito. Ascensio Melquiades se había marchado de este mundo; en total silencio.
El viejo y enorme reloj de pared enclaustrado en medio del vetusto y adormecido salón, marcaba las cinco con cuarenta y dos minutos de la madrugada. Aquel instante, las cinco con cuarenta y dos minutos sería el momento exacto en el que aquel enorme péndulo dejara de oscilar para siempre.
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Adolfo Di Virgilio  |
| adolfomdq@hotmail.com |
Dirección: Campana. Bs. As. Argentina
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Bandoneón y dolor
Desde la mañana temprano pequeñas lágrimas asomaban en sus ojos cansados. Honorio Di Lerio, padre y esposo en el pasado, acunaba entre las crudas manos, rústicas, secas y de gruesos dedos el viejo bandoneón. Recurría al noble compañero cada vez que quería sacarse de adentro el veneno amargo de la tristeza.
Desgarraba notas incesablemente poniendo el alma en cada interpretación. Deseaba, más que nunca, inundar la voluntad con música y más tarde con alcohol, quizás en el bar de la esquina rodeado de sus incondicionales.
De vez en cuando el dolor, fuerte y agudo, paralizaba por segundos los músculos evitando que la cargada melodía del cuatro por cuatro sonara afinada como se esperaba. La pareja de bailarines, ajena a los sentimientos del hombre y a sus fallos estéticos, giraba dibujando figuras elegantes y aplaudidas distrayendo al público de los errores musicales.
Remigio, el inseparable compañero de siempre y ahora más que nunca a su lado, golpeaba las cuerdas con desesperación descargando la impotencia de no saber cómo ayudar. Conocedor de la desdicha del “Tano” hurgaba en su interior deseando encontrar una solución que le permitiera evitar el desenlace previsible. Quería con tanta fuerza a su amigo, que aspiraba a mantenerlo con vida pese al negro futuro que amenazaba con cubrir la opaca y destruida vida del compañero.
Cuando largaron a interpretar el primer tango, las primeras notas salidas del bandoneón, solo tres, parecían no tener relación una con otras. Era lógico, la mente del músico se distraía a cada momento recordando la cara de su hijo Martino. El muchacho, que no había estrenado aún los flamantes catorce años, estaba ausente y todos sabían muy bien que era una separación interminable y sin retorno.
Honorio que aún tenía fresca en el recuerdo la partida de Luciana hacia los brazos del Señor, cosa que él no lograba asimilar después de casi dos años, enfrentaba la realidad de la muerte accidental de su único hijo. -¿Cómo podía ser que una criatura tan noble y sacrificada yaciera sin vida en el cementerio de la Chacarita? ¿Cómo? ¿Por qué?- eran las lógicas preguntas que su mente repetía a cada hora, a cada minuto, a cada segundo.
El día anterior su amado retoño saltó de la cama a las cuatro y media, como era costumbre, y él ya lo estaba esperando con unos amargos acompañados con pan y manteca. La rutina de los obreros imponía que la actividad diaria se cumpliera sin demostraciones externas de afecto; solo repetidos movimientos para salir vestido y con algo en el estómago para enfrentar el trabajo.
Esa mañana en particular hubo un momento que Honorio recordaría por siempre; Martino fuera de costumbre y antes de cerrar la puerta al salir, se volvió sobre sus pasos y le dio un abrazo, afectuoso pero no por ello menos varonil. El corazón del hombre latió más rápido plenamente emocionado y destelló iluminando su interior.
Ahora el órgano vital apenas cumplía con los latidos mínimos que requería la supervivencia y se mostraba cansado y dispuesto a detenerse. Para hacerlo solo faltaba el visto bueno del dueño, ante lo cual interrumpiría el impulso del flujo vital, logrando una muerte digna y reparadora.
Otras cinco notas desafinadas que pasaron desapercibidas para la mayoría, la mirada preocupada de su amigo y la sensación de que todo estaba perdido impulsaron a Honorio a fastidiarse consigo mismo. -¿Cómo podía seguir tan abatido, tan falto de ganas y tan desatento con la música?- se decía para sí buscando respuestas en donde no las encontraría.
Volvió a pensar en los hechos pasados el día anterior y recordó el triste momento en que recibió la noticia devastadora. Juana, la costurera del conventillo, se acercó a la puerta y la golpeó suavemente como era costumbre. Sabía que la mujer sentía algo por él. Quizás amor y estuviera dispuesta a compartir el resto de su vida a su lado, pero Honorio tenía cerrado el corazón para el amor. Ese amor que su mujer se llevo a la tumba y nada ni nadie podía desplazarla del altar que él levantó en el centro del corazón.
Ya durante el saludo amable de rigor notó un dejo de preocupación en el rostro de la mujer. Cuando ella habló sintió que las rodillas se le doblaban, la boca se entreabría y las ganas (muchas ganas) de desaparecer se apoderaban de su voluntad.
-Honorio, vengo a decirle algo muy triste… debe ser valiente… las cosas en la vida llegan cuando uno menos las espera…- Juana no podía seguir hablando, la emoción le impedía transmitir la demoledora noticia, pero tenía que hacerlo, alguien debía hacerlo.
-Por Dios, hable mujer, no me deje así sin saber que pensar y usted se imaginará que, si de pensar se trata, uno siempre pensará lo peor- era el argumento de Honorio para obligar a la vecina a seguir hablando.
Antes que ella comenzara a responder y seguir con la noticia, intuyó que algo muy malo le había sucedido a su vástago. Pese a que se preparó para lo peor nunca imaginó que algo más allá de un accidente grave podía haber sucedido y lo que escucho a continuación lo hirió de muerte.
-Honorio sea fuerte por favor… la policía está a la puerta y dicen que Martino sufrió un accidente grave… que está en el hospital… en realidad…- El silencio se apoderó de los labios de la mujer que luego de unos segundos juntó fuerzas y se animó a continuar.
–Martino falleció, lo lamento en el alma y el corazón- después las lágrimas no se hicieron esperar y salieron de su resguardo para caer presurosas hasta desparramarse por el suelo.
Honorio no pudo decir nada, dio la vuelta, entró en la habitación, tomó el sombrero y arrastrando muy a su pesar las piernas se obligó a encarar la realidad que la vida arrojaba a su cara. Lo que siguió a continuación era lo que esperaba, llegarse a la morgue, reconocer el amado cuerpo, hacer los preparativos para el funeral y dejarse estar.
Hoy temprano, casi a las cuatro, sacó el cuerpo de la cama, cebó unos mates y se dijo que debía continuar con la música, que era lo único que la dura existencia le dejaba. Recurrir al amado fuelle que siempre estaba a mano para continuar viviendo y que le sería fiel de por vida.
Pasó la mañana soñando despierto en Martino que ya no regresaría del trabajo. Cuando junto valor salió a enfrentar la tarde, se reunió con Remigio y ante la pregunta que esperaba contestó que estaba preparado para la función callejera de la tarde.
Despues la gente se reunió para escuchar y ver tango. Los acordes no se dejaron esperar y casi de inmediato la pareja de bailarines salió al ruedo para exhibirse con sus fintas.
En algún momento la suave brisa que provenía del Riachuelo arrastró un recorte de diario que algún desprevenido peatón atropelló apurado y quedó como clavado en la acera, frente a Honorio. Las lágrimas rodaron nuevamente por sus mejillas cuando a la distancia comprendió que se trataba de la portada del diario Crítica que anoticiaba del accidente que provocó el fallecimiento de su hijo.
12 de julio de 1930 “Tragedia en el Riachuelo. Pasadas las seis de la mañana, el interno 75 (línea 105), de la compañía Tranvías eléctricos del sur, cayó desde el puente provocando la muerte de cincuenta y seis personas entre ellas la de un menor de catorce años…”.
Las tristes notas del tango “Caminito” se dejaron escuchar y Honorio siguió tocando como autómata deseando que algún milagro le devolviera la vida de Martino, aunque también convencido que el bandoneón y el dolor serian para siempre sus compañeros de ruta.
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"ARBOL VIEJO"
Arbol viejo, fantasma inmovil que
en la noche duermes;
quiero llegar al fondo de tus sueños
para saber lo que tu alma siente
tronco leñoso; puntal de ensueños;
la niebla del olvido te ha ocultado
la mirada tierna
de los niños, que tantas veces
jugaron a tu lado
Arbol viejo, corteza desgarrada;
la mano del destino, grabo en ella
mil letras ya borradas
¿Que de ilusiones deslizarte viste?
bajo tu sombra placida y serena,
cuantos sueños de amor que solo fueron el triste despertar de una quimera
Arbol viejo¿estas dormido?
el trino del ave que adorabas,se fue lejos .......
y el nido esta vacio,entre tus debiles
ramas desgajadas......
te pareces a las paginas de un libro,
con historias de amor y cuentos de hadas,diste vuelta a la pagina del tiempo y solo te encontraste con la nada
Arbol viejo ¿estas llorando?
¿o es la lluvia que en tus ramas
cae transformandose en lagrimas de arbol?
¿Recuerdas el murmullo de la brisa,que en tus gajos torcidos jugueteaba?
y aquel palido beso de la luna,
que tantas noches te cubrió de plata?
¿Arbol viejo estas, estas soñando
¿Aun sientes aquella primavera, que tu copa inundo de serenatas
cubriendo con tunica de flores,
la frescura radiante de tus ramas?
Ahora,estas huerfano de amigos
guardian celoso de mis noches
claras, mudo testigo del eterno estio que una a una tus hojas se llevara
Arbol viejo,¿Aguardas?
Tan solo esperas el postrer gemido
cuando el metal desgarre tus entrañas,
arrebatandote el ultimo suspiro
a tus marchitas hojas de esperanzas
..¡¡¡Arbol viejo te pareces a mi alma¡¡¡
Autora CAVRA
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